domingo, 15 de mayo de 2016

La historia heredada


¿Cuál es la posibilidad que en nuestros cerebros se albergue toda la historia?
El cerebro tiene la capacidad de almacenar una gran cantidad de información. A lo largo de nuestros años de vida, vemos, escuchamos, sentimos, percibimos. Todo esto se convierte en información. Sin embargo, ¿cuál de toda esta es conscientemente almacenada? Puede existir la posibilidad de que en algún momento, o algunos momentos, de nuestra vida seamos capaces de evocar memorias que nos parecen extrañas a nuestras experiencias o simplemente nos abandonamos a nuestra imaginación o sueños, y pocas veces nos preguntamos por algunos rostros que no conocemos, que simplemente aparecen, intentamos recordar de qué época son, si los vimos de manera soslayada, o si simplemente existen, los asociamos con las personas que conocemos e intentamos darle el nombre y personalidad de una persona específica sin que corporalmente sea identificable.

¿Es posible que hayamos albergado conocimiento o historia, no personal, de manera inconsciente?
Si esto fuera posible, ¿en qué momento de nuestra vida podríamos haberlo hecho? ¿En algún momento en el que caminando por las calles podríamos haber estado absortos y simplemente caminar sin reparar en que nuestros ojos y cerebro hayan seguido trabajando y la información de ciertos rostros y eventos podrían haberse almacenado? Pero, ¿y los lugares que nunca hemos visto, ni aun en imágenes, ni en películas de historia ni de ciencia ficción? ¿De verdad nuestro cerebro podrá ser capaz de crear lugares sin tener base en alguna referencia visual que haya sido previamente almacenada o por lo menos pensada? Y comenzamos a pensar en nuestra infancia, qué tanto recordamos de aquellas épocas doradas de inocencia. ¿Y si ni aun en aquella época podríamos haber almacenado información que no nos parezca creada por nuestro cerebro? 

El viaje de la información
Y es que el proceso encargado del transporte o transferencia de la información a través de toda la red neuronal (considerando todos los tipos de neuronas y todas las funciones de las que se encargan), sinapsis, abarca desde el centro del cerebro hasta cada una de las terminales nerviosas, pudiendo recepcionar información de todo lo que percibimos. Cuando evocamos alguna memoria para realizar alguna acción, la sinapsis comienza actuar, de tal modo que en un instante ya tenemos la información en acción, esto incluye evocar memorias para la imaginación. Teniendo en cuenta esto, podemos ser capaces de evocar inconscientemente información almacenada de manera inconsciente y recrearla en nuestra mente de manera consciente. Si hemos descartado todas nuestras experiencias de nuestra vida, desde que nacemos, ¿en qué momento podemos almacenar información, de manera inconsciente, que no sean de nuestras experiencias personales?

La estimulación prenatal
Para el buen desarrollo emocional del feto se recurre a la estimulación temprana, en la cual el feto tiene la capacidad de responder a estímulos visuales, táctiles, auditivos, así como las emociones de su madre con la capacidad de percibir información y procesarla gracias a la sinapsis que ocurre entre las terminales nerviosas de la madre y el feto. Muchas de las emociones y sensaciones de la madre son transmitidas hacia el feto, muchas de estas son inconscientes y otras son conscientes, logrando que el cerebro del feto se llene de información antes de su alumbramiento. ¿Será posible que no solo las emociones y sensaciones de la madre sean transmitidas hacia el feto, sino también vivencias y recuerdos que están almacenas en su cerebro? Si consideramos en que esto es posible, la madre podría evocar inconscientemente los recuerdos de su vida y transmitirlos parcialmente o totalmente hacia el feto y este podría almacenarlo para evocarlos posteriormente para cuando haya sido alumbrado o durante el desarrollo de su vida.

Se podría considerar en retrospectiva que de madre a hija, esto se ha ido accionando sin consideración, y que a la fecha toda la historia del mundo esté contenida parcial o totalmente en algún cerebro de algún ser humano pudiendo ser transmitido por alguna madre a un nuevo feto.

Y tú, de todo lo que has pensado o imaginado durante tu vida, ¿cuánto puedes descartar que sea, o haya sido, realidad?